MUY AMADA POR JESÚS
- Fabián Parodi
- 21 oct 2017
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MUY AMADA POR JESÚS
21-10-2017
Esta vez, compartimos la alegría y el cariño de la familia Marana Tha (Ven Señor Jesús), Sociedad de Vida Apostólica conducida por el P. Elías Cavero Domínguez, que está presente en numerosas localidades haciendo el bien, ayudando a los más pobres, sobre todo a los niños en condiciones de vulnerabilidad. Una de estas localidades es Morón Sur. Allí, en la Casa Sor Eusebia Palomino, sobre la Av. Don Bosco, a pocos metros de Agüero, la Hna. María Luz emitió sus primeros Votos. Un nuevo paso en su Sí a Jesús.
Habiendo experimentado su amor misericordioso, se consagró a Él con el nombre María Luz de Jesús Misericordioso.
“Se integró a Jesús y Jesús se integró a ella, como en un casamiento. El marido y la mujer son uno, Luz y Jesús son uno, es una integración”, nos explicó el P. Elías invitando a contemplar del Cantar de los Cantares leído: “Grabame como un sello sobre tu corazón; llevame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor, como la muerte”… “Nada puede acabar con el amor, nada puede destruirlo. Si un hombre ofreciera toda su fortuna para comprar el amor, la gente lo despreciaría”;
que el amor es fuerte, por eso a las familias unidas no las puede romper nadie. Las desunidas, se rompen solas con un simple actuar del demonio.
Que hay alegría en una familia unida, una unidad en Dios y desde Dios. La vida surge en las familias y de ella provienen las Vocaciones.
Que las tormentas y las pruebas son regalos del Señor. Todo sirve para mejorar, como el trigo, que ante las tormentas y los vientos fuertes, hecha raíces más profundas.
Que el amor no se compra ni se vende, simplemente hay que amar con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.
Que ha habido en nuestros ancestros personas que han vivido santamente. Que tenían valores como los papás de la Hna. Luz. Ellos comparten el amor, el cariño y todo eso trae bendición.
Del Cantar de los Cantares, pasamos a contemplar la bandera de Jesús, presente en otro texto del Evangelio: “Alegres los misericordiosos..., alegres los pobres de corazón..., alegres los que pasan por malos momentos… y alaban al Señor”.
A la Hna. María Luz de Jesús Misericordioso le gusta hacer el bien, le gusta estar con los chicos en los centros de atención de Marana Tha. Se siente muy amada por Jesús, señaló el P. Elías, remarcando que:
Marana Tha es otra familia. Aquí, nos sentimos muy amados por Jesús. Tenemos momentos de tribulación, pero muchos más de bendición. Tomamos conciencia de que Dios trabaja, da la vida por nosotros. Tomamos conciencia de la grandeza de Dios que hace nuestras comunidades, como hace a la familia Marana Tha. Familia que tiene servidores quienes protegen; que tiene a los que hacen adoración y protegen más; que tiene otros grupos, que protegen aún más; que tiene a los que hacen entrega al Señor, quienes protegen más todavía; a los que hacen votos o matrimonio protegiendo mucho más todavía. Nos sentimos protegidos, mimados, el acompañamiento de la familia Marana Tha nos da amor.
En el mundo de hoy o penemos amor, o no hay familia ni comunidad. Sólo el amor une a la familia y a la comunidad. Por eso, es importante tener cuidado de no pelear al otro, de no faltar al amor. El esposo o la esposa es un regalo muy grande. Por eso, no deben herirse el uno al otro. Deben rezar juntos, trabajar juntos, compartir las buenas y las malas juntos, siendo una historia de amor.
Historia como la de la Hna. Luz, quien para seguir a Cristo más de cerca, como las mujeres que lo seguían, se decidió a conservar la castidad por el Reino, a abrazar la pobreza voluntaria y el bien de la obediencia.
Imitando a la Virgen de la Ternura, se unió más íntimamente a Jesús. Tuvo un tiempo de postulante, tuvo una etapa de novia de Jesús, ahora, es su Esposa. Como dice el lema del Papa, elegida por su misericordia.
Como sus Hermanas en Marana Tha, tiene el carisma de cuidar los hogares, el de prédica y el de acompañamiento. Será madre de los pobres, de los sufrientes y extraviados, como María es Madre de la Ternura.
Nos quedamos sin nada. Nos desprendemos de todo y recibimos al Todo. Todo lo que somos y tenemos viene de Dios. Recibimos todo de Él, la alegría, el amor. Dios viene a habitar adentro nuestro, porque nos hacemos templo del Espíritu Santo.
Finalmente, emocionada, Luz manifestó sus sentimientos de gratitud por el acompañamiento y nos comprometió a seguir orando por ella.





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