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VUELTA DE OBLIGADO, LA BATALLA CONTINÚA

  • Foto del escritor: Fabián Parodi
    Fabián Parodi
  • 19 nov 2018
  • 5 min de lectura

FORO EN DEFENSA DEL TRABAJO Y LA PRODUCCIÓN DE MORÓN

VUELTA DE OBLIGADO, LA BATALLA CONTINÚA 1845 - 20 de noviembre – 2018

El 20 de noviembre de 1845 las fuerzas patriotas se enfrentaron, bajo el mando del Gral. Lucio Mansilla, con las dos potencias más poderosas de ese entonces: Inglaterra y Francia. El hecho ocurrió en un recodo del río Paraná conocido con el nombre de “Vuelta de Obligado”. Estamos convencidos de que ese hecho del pasado es histórico porque conserva una carga simbólica para los argentinos y las argentinas de hoy. La interpretación de este simbolismo, que se nutre de una visión de la historia nacional y popular, es lo que ofrecemos en estas líneas a las personas de buena voluntad.

Las fuerzas invasoras vencieron, después de 8 años de bloqueo del puerto, les costó más de lo que esperaban, pero vencieron. Sin embargo la derrota bélica de nuestros patriotas quedó opacada por la victoria moral que significó la convicción de enfrentar al enemigo, aun sabiendo que el mismo es más poderoso. El Gral. San Martín valoró este coraje y como reconocimiento al mismo le obsequió al Brigadier Juan Manuel de Rosas, conductor político de la resistencia al invasor, el sable corvo que había empuñado en las batallas con las que liberó a Argentina, Chile y Perú. Con ese gesto el Padre de la Patria nos enseñaba que aquellos combates que él había librado se hermanaban con estos otros librados décadas después y todos los que el Pueblo enfrentara en adelante en defensa de su soberanía. Cambiaban los nombres de los adversarios, pero la causa seguía siendo la misma: la liberación de la Patria “de toda dominación extranjera”, como reza el Acta de la Independencia de 1816.

¿Qué quería la fuerza invasora? Navegar sin ninguna barrera por los ríos interiores de la Patria.

¿Con qué excusa? Predicaban que su objetivo era integrar a las Provincias Unidas del Río de la Plata al mundo de la civilización europea regido por la idolatría del libre comercio. A partir de ese momento, se reduce el comercio de las potencias invasoras con el Paraguay, porque a cada flota mercante había que agregar una flota militar que la cuidara, y eso aumentaba los costos y disminuía las ganancias.

Es curioso pero a lo largo de la historia hemos visto repetidas veces que los opresores buscan convencer a los oprimidos de que la opresión es algo bueno. O, en términos económicos, los ricos buscan convencer a los pobres de que la miseria en que están hundidos es lo que los pobres se merecen.

Esta fecha de nuestra historia no ocupaba un lugar importante en el calendario de fiestas patrióticas que había determinado la denominada “Historia Oficial”. La razón es que esta concepción de la historia ha sido escrita por aquellos argentinos (o sus descendientes) que en la batalla de la Vuelta de Obligado había apoyado a las escuadras enemigas de la Patria. Habían traicionado el legado de San Martín, Belgrano, Artigas y Bolívar.

Si bien este ocultamiento de la gesta patriótica había sido subsanado en la primera década de este siglo, en los dos últimos años su conmemoración ha caído otra vez en el olvido. Por tal motivo el Foro en Defensa del Trabajo y la Producción de Morón siente la necesidad de afirmar lo siguiente:

1) La batalla de la Vuelta de Obligado no ha cesado el 20 de noviembre de 1845. En todo caso ése fue su primer episodio.

2) A lo largo de la historia argentina las potencias de turno que se atribuyen a sí mismas la prerrogativa de dominar el mundo han pretendido, una y otra vez, decirnos cómo gobernarnos, qué comprar y qué vender.

3) Hoy la batalla ha recrudecido en intensidad (es cada vez más violenta) y en extensión (se pelea en todo el mundo).

4) En aquella batalla del siglo XIX los invasores enarbolaban las banderas del liberalismo político, el capitalismo productivo y el libre comercio, sin embargo los modos de ejercicio de esas ideas fueron el colonialismo y el imperialismo.

5) En esta batalla del siglo XXI los invasores agitan las consignas del neoliberalismo, el capitalismo financiero y siguen hablando del libre comercio, que siempre exigen para introducir su producción, pero que niegan cuando se trata de dejar ingresar en sus territorios los productos de otros. El neocolonialismo y el neoimperialismo son las nuevas versiones de las formas siempre humillantes de dominación.

6) Ya no vemos barcos con banderas de naciones que intentan navegar los ríos interiores de la Patria. Las nuevas tecnologías permiten recorrer los ríos simbólicos de la cultura, penetrar en las subjetividades e instalar en ellas los valores del invasor.

7) El neocolonialismo ya no necesita invadir territorios (aunque lo hace si es necesario como en Irak y Libia), le alcanza y sobra con tomar posesión de las conciencias de las personas, que así terminan eligiendo como gobernantes a quienes luego los hunden en la pobreza.

8) Le alcanza con transformar el Poder Judicial en una fuerza invasora que enjuicia y encarcela a cualquier persona que cometa el “delito” de oponerse a la injusta distribución de la riqueza, que promueva una vida mejor para los pobres o que garantice que cualquier ser humano pueda comer cuatro veces al día.

9) Para las nuevas formas de Colonialismo que un joven humilde acceda a los estudios superiores, o que una familia pobre habite una casa más confortable, o que un jubilado cobre un haber digno son formas anómalas de la economía que alteran las normas de aquello que los poderosos denominan “Leyes del Mercado”.

10) Las fuerzas invasoras pregonan que el único objetivo de la actividad económica es la ganancia. Para ellas los servicios públicos no son ni “servicios” ni “públicos”, por lo tanto todo se reduce a un contrato entre particulares en el cual la empresa (como los buques extranjeros de 1845) tiene todo el poder y el usuario sólo su coraje y su dignidad. Recordamos lo afirmado por el papa Francisco: “El principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía…” (Laudato si, 195)

De manera simbólica, pero no por eso menos dramática, estamos otra vez en la Vuelta de Obligado enfrentando a un enemigo poderoso. Esta batalla se presenta de múltiples formas:

Son “Vueltas de Obligado” actualizadas:

• La lucha contra una reforma laboral y previsional que empeoró la situación de las trabajadoras y trabajadores activos y jubilados. • La lucha por paritarias libres y sin techo para conservar la dignidad del salario. • La lucha porque nuestra niñez concurra a escuelas públicas que estén en condiciones de seguridad para los docentes y los alumnos. • La lucha contra un presupuesto nacional que privilegia el pago de una deuda externa que nos encadena en detrimento de la salud y la educación públicas y del mercado interno. • La lucha por dejar de hablar del “problema de la pobreza” cuando en realidad el problema es la administración de la riqueza, que se acumula cada vez en menos personas.

Insistimos: las circunstancias de la historia nos han puesto otra vez en la Vuelta de Obligado. Pidamos a Dios, a quien nuestra Constitución Nacional reconoce como fuente de toda razón y justicia, que nos dé el coraje de presentar batalla • defendiendo el trabajo y la producción nacionales, • acompañando el esfuerzo de las PyMEs, principales generadoras de empleo en nuestra economía, • y valorando la dignidad de los más pobres y humildes, porque ellos son el corazón del Pueblo.

Si no somos capaces de dar esta batalla, que Dios y la Patria nos lo demanden.

Morón, noviembre 2018

(Fotos: Taller "El TRABAJO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL - Una mirada desde la Doctrina Social de la Iglesia", organizado por el Foro en Defensa del Trabajo y la Producción de Morón)

 
 
 

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